Verbos para un educador
Resolución de conflictos
Artícles d'interès
Educación familiar y desarrollo en valores
Tinc por, puc dormir al vostre llit?
10 mandamientos para ser buenos padres
Hacer los deberes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VERBOS PARA UN EDUCADOR

-Si quieres que tus jóvenes entren “por el aro” o más bien por el corazón...,

perdónales.

-Si te ven como un ser superior, distante, inalcanzable...,

equivócate.

-Si no hacen otra cosa que hablar, incordiar y bostezar, interrumpiendo tus sabios consejos...,

escúchales.

-Si quieres que tus chicos vayan poco a poco cambiando y madurando,

gástate.

-Si, en ocasiones, piensas que estás perdiendo el tiempo y lo mejor es tirar la toalla cuanto más lejos mejor...,

reinténtalo.

-Si hacen lo correcto, aunque solo sea una parte de las cien que deberían haber hecho...,

felicítales.

-Si no hacen otra cosa que pensar en el botellón del fin de semana, en la moto que les han prometido sus padres si pasan de curso o en el chico o chica de sus amores..,

sorpréndeles.

-Si te encuentras con que tus jóvenes se han cansado de vivir, aburridos, decepcionados, acostumbrados a repostar sus vidas en los mismos surtidores de siempre, cuyas mangueras solo echan felicidad de la barata...,

ilusiónales.

-Y si haces todo esto y tus jóvenes siguen sin cambiar, armando las mismas pifias e ignorándote por completo..., entonces

quiéreles.

-Mas si el reloj y la nómina te interesan más que tus propios muchachos..., entonces

“apaga y vámonos”. 

José María Escudero

 

 
 
 
 

10 MANDAMIENTOS PARA SER BUENOS PADRES

1. Demuéstrale lo mucho que le quieres al hijo.

  • Todos los padres quieren a sus hijos; pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida al tenerlos?
  • Sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo.

 

2. Mantén un buen clima familiar.

  • Para los niños, sus padres son el punto de referencia que les proporciona seguridad y confianza. Aunque sean pequeños, perciben enseguida un ambiente tenso o violento.
  • Si presencian frecuentes disputas entre sus padres, pueden asumir que la violencia es una fórmula válida para resolver las discrepancias.

 

3. Educa en la confianza y el diálogo.

  • Para que se sientan queridos y respetados, es imprescindible fomentar el diálogo. Una explicación adecuada a su edad, con actitud abierta y conciliadora, puede hacer milagros.

 

4. Debes predicar con el ejemplo.

  • Existen muchos modos de decir a los hijos lo que deben o no deben hacer; pero, sin duda, ninguno tan eficaz como poner en práctica aquello que se predica.
  • Los niños imitan los comportamientos de sus mayores, tanto los positivos como los negativos.

 

5. Comparte con ellos el máximo de tiempo.

  • Hablar con ellos, contestar sus preguntas, enseñarles cosas nuevas, contarles cuentos, compartir sus juegos... es una excelente manera de acercarse a los hijos y ayudarles a desarrollar sus capacidades.
  • Si a diario queda poco tiempo disponible, habrá que aprovechar al máximo los fines de semana.

 

6. Acepta a tu hijo tal y como es.

  • Cada crío posee una personalidad propia que hay que aprender a respetar.
  • No hay que crear demasiadas expectativas con respecto a los hijos ni hacer planes de futuro. Nuestros deseos no tienen por qué coincidir con sus preferencias.

 

7. Enséñale a valorar y respetar lo que le rodea.

  • Un niño es lo suficientemente inteligente como para asimilar a la perfección los hábitos que le enseñan sus padres. No es preciso mantener un ambiente de disciplina exagerada, sino una buena dosis de constancia y naturalidad.
  • Muchos niños tienen tantos juguetes que acaban por no valorar ninguno
  • Guardar algunos juguetes para más adelante puede ser una buena medida para que no se vea desbordado y aprenda a valorarlos.

 

8. Los castigos no le sirven para nada.

  • Los niños suelen recordar muy bien los castigos, pero olvidan qué hicieron para "merecerlos".
  • Aunque estas pequeñas penalizaciones estén adecuadas a su edad, si se convierten en técnica educativa habitual, nuestros hijos pueden volverse increíblemente imaginativos. Disfrazarán sus actos negativos y tratarán de ocultarlos. Podemos ofrecerles una conducta aceptable con otras alternativas.

 

9. Prohíbele menos, elógiale más.

  • Para un crío es tremendamente estimulante saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que además se sienten orgullosos de él. No hay que escatimar piropos cuando el caso lo requiera, sino decirle que lo está haciendo muy bien y que siga por ese camino.

 

10. No pierdas nunca la paciencia.

  • Difícil, pero no imposible. Por más que parezcan estar desafiándote con sus gestos, sus palabras o sus negativas, nuestro objetivo prioritario ha de ser no perder jamás los estribos.
  • En caso de que se nos escape un insulto o una frase descalificadora, debemos pedirles perdón de inmediato. Reconocer nuestros errores también es positivo para ellos.

 

 
 
 
 

RESOLUCION DE CONFLICTOS:

Las personas estamos siempre relacionándonos unas con otras. Esta relación o es positiva (ayuda a crecer al otro) o es negativa (entorpece el crecimiento de la otra persona). Por eso es importante aprender a relacionarse.

  • En la relación surgen a veces conflictos y problemas. Es normal. Y es buen síntoma.
  • Para una buena salud personal es necesario solucionar esos conflictos y problemas.
  • Para solucionar los problemas conviene:
    • Analizar nuestra conducta personal
    • Clarificar nuestros sentimientos y actitudes
    • Adquirir habilidades personales de respeto, escucha, expresión de sentimientos y toma de decisiones por consenso.
  • Un método para solucionar conflictos: método sin perdedor. Supone:
    • Elegir la alternativa del no poder
      • Rechaza una actitud pasiva: tú tienes derechos, yo no los tengo
      • Rechaza una actitud agresiva: yo tengo derechos y tú no los tienes
      • Recalca la actitud asertiva: yo tengo derechos y quiero que me los respetes, sé que tú tienes derechos y quiero respetártelos. Haremos a las personas responsables de sus decisiones y acciones personales.
    • Tener confianza en las personas: implica confiar en las personas, en su capacidad de cambio y decisión. Las expectativas que tenemos de las otras personas llegan a cumplirse (alusión al efecto pygmalión)
    • Eliminar el dualismo ganador-perdedor: que todas las personas queden satisfechas.
  • Hay que aprender a situar el problema:
    • A quién pertenece el problema: ¿a quién causa malestar esa situación? ¿para quién tiene un efecto real y tangible?
      • El problema es mío
      • El problema es de la otra persona
      • El problema es de los dos.
    • Soluciones:
      • Si el problema es mío
        • Reconoce el problema
        • Manifiesta el problema: mensajes yo, acepta la responsabilidad de sus sentimientos y el valor de emitirlos; además propicia la intimidad en la relación y provoca una evaluación mínima de la otra persona.
      • Si el problema es de la otra persona: saber escuchar
        • Formas nos constructivas de solucionar el problema del otro:
          • Ordenar, dirigir, mandar
          • Advertir, amenazar
          • Moralizar, sermonear, decir “deberías”
          • Aconsejar, dar soluciones o sugerencias
          • Argumentar, enseñar
          • Juzgar, criticar, mostrar desacuerdo, culpar
          • Ridiculizar, uniformar
          • Interpretar, analizar, diagnosticar
          • Alabar, estar de acuerdo
          • Tranquilizar, compadecer, consolar
          • Interrogar, poner en duda, averiguar
          • Entretener, distraer, mostrar sarcasmo
        • Formas algo constructivas
          • Silencio o escucha pasiva
          • Respuestas de reconocimiento
          • Abrepuertas o invitaciones a hablar
        • Formas constructivas: escucha pasiva
          • Presupuestos para escuchar activamente
            • Tenga plena confianza en la capacidad de la otra persona para resolver sus propios problemas
            • Acepte los sentimientos de la otra persona
            • Tenga presente que los sentimientos son transitorios, pasan y desaparecen
            • Tenga voluntad de ayuda y dedique el tiempo suficiente
            • Sea paciente
            • Acepte lo confidencial y privado de las comunicaciones
          • Pautas para escuchar activamente
            • Dispóngase a escuchar
            • Adopte una postura adecuada
            • Escuche lo que le dicen y distinga las palabras de su significado
            • Tenga en cuenta no solo las palabras sino la forma en que se dicen
            • Tenga en cuenta las claves no verbales
            • Mantenga una retroalimentación activa mediante gestos de aceptación y expresiones faciales adecuadas
            • Empatice con la otra persona y trate de entender su punto de vista
            • Identifique los sentimientos de la otra persona y refléjelos
          • Consecuencias
            • Facilita las discusiones y vence la resistencia a aceptar cosas nuevas
            • Relaja
            • Estimula a seguir comunicando
            • Ayuda a las personas dependientes y sumisas a independizarse y tener confianza en sí mismas.
            • Facilita la identificación y aceptación de sentimientos
            • Facilita la identificación de los problemas reales y profundos y el envío de mensajes más claros y precisos
            • Da comienzo al proceso de resolución del problema dejando la responsabilidad a cada uno
            • Pone a los hijos en disposición de escuchar a los demás
            • Libera la relación y la convierte en positiva
            •  Es un forma de amar
      • Si el problema es de los dos: saber pactar
        • Requisitos previos:
          • Tratar a la otra persona con respeto
          • Escuchar a la otra persona
          • Expresar los propios puntos de vista, necesidades y sentimientos
        • Proceso para la resolución del conflicto
          • Definir claramente el problema:  hacerlo en términos de necesidades, no de soluciones
          • Proponer soluciones alternativas
          • Seleccionar las soluciones presentadas
          • Tomar la solución adecuada
          • Planificar la solución acordada
          • Aplicar la solución
          • Revisar la solución tomada
  • Si el otro no reconoce el problema: saber influir en los valores
    • Cambiar el comportamiento de la otra persona
    • Cambiar el medio ambiente
    • Cambiar uno mismo

 

 
 
 
 

EDUCACIÓN FAMILIAR Y DESARROLLO EN VALORES

Hoy en día se tienen la sensación de que ser padres es una tarea más complicada que ante. Puede ocurrir que los padres de hoy tienen una mayor conciencia de su tarea y lo cambiante de ésta, debido a los fuertes cambios culturales en el rol del hombre y la mujer
La educación en valores ayude a los hijos a centrarse, a elegir, a tomar decisiones, guiándose por valores internos y no por requerimientos del ambiente cambiante.
La familia tiene una serie de características a su favor que la convierte en educadora privilegiada de valores:

  • El afecto, inicia o bloque la adquisición de un valor.
  • Buena parte del tiempo, con los hijos está destinado a inculcar valores de manera no consciente.
  • La familia es el único contexto que permanece constante.
  • La familia se encuentra preocupada por el desarrollo integral de sus miembros.

La primera tarea de los padres es lograr captar la atención de su hijo y predisponerlo para el mensaje. A esto se le llama toma de conciencia.
La toma de conciencia está relacionada con:

  • La legibilidad del mensaje, tiene que ver con la nitidez y la precisión con la que el mensaje llega al receptor. La dificultad puede venir porque el mensaje no ha sido adecuadamente enviado o porque el receptor no está motivado para recogerlo. Consejos:
    • Padres, deben ofrecer un mensaje claro, redundante y coherente.
    • El mensaje debe conecta con sus necesidades básicas y experiencias previas.
    • El valor se oferta como un reto a conseguir.
  • La legitimidad del mensajero, se da cuando el hijo confiere al padre o al a madre competencia y autoridad para que ejerza su rol, es decir, los hijos están dispuestos a dejarse influir por los padres si perciben que estos son sensibles a sus necesidades y demandas. En este sentido, un buen clima de interacción es la mejor herramienta con la que cuenta un padre para sentirse competente y que así lo perciba su hijo. Dicho clima implica:
    • Desarrollar ideas positivas respecto a sí mismo como persona y como padre.
    • Potenciar las expectativas positivas de sus hijos.
    • Proporcionar muestras de afecto incondicional.
    • Atreverse a proponer criterios y razonarlos.

Para la educación familiar de valores es esencial contar con padres que planteen situaciones con el fin de que los hijos descubran las causas, efectos y posibles soluciones.

El deseo de toda familia es que los valores logren pasar del pensamiento a la acción.

 
 

 

TINC POR, PUC DORMIR AL VOSTRE LLIT ?

 
  Les pors infantils durant la nit són un fet molt comú, però que amoïnen els pares i que, sovint acaben amb els fills dormint al llit dels pares. Saber acompanyar i tranquil·litzar el nen/a fins que s’adormi, explicar-li que no hi ha motius per tenir por, ajudarà que aquest superi, a poc a poc, una etapa més del seu creixement com a persona  
 
Aquesta és una frase que ens és molt familiar perquè els nens sovint pateixen episodis de por a les nits. Molts pares, per solucionar-ho decideixen ficar el fill al seu llit. O també, tot sovint, un dels pares, generalment el pare, acaba marxant al llit del fill. I en moltes famílies això acabaconvertint-se en la manera habitual de dormir.
Però, per què té por el nen? Als pares ens costa de trobar una resposta ja que ni se li ha fet mai agafar por, ni l’hem deixat mai sol a casa, etc.
 
 

I és que la por dels nens, generalment, sorgeix de manera natural, evolutiva, normal. Per créixer s'ha de passar d’un estat de profunda unió amb la mare, com és l'etapa prenatal, fins a una diferenciació mare-nen plenament viscuda. Aquest procés és llarg i difícil i apareixen ansietats de pèrdua, de por a sentir-se sol i desvalgut. També apareix l'enuig en el nen perquè ja no és possible continuar unit íntimament amb a la mare.

A més, la criatura, en el procés de maduració va copsant que ell no és l’únic interès de la mare i això el fa enfadar i, al mateix temps, li sap greu enfadar-se perquè també estima la mare, i pensa que haurà de ser castigat per enfadar-se amb qui estima.

Tots aquests sentiments es barregen dins la criatura, i apareixen com alguna cosa que fa por, que no saben explicar ben bé què els fa por i intenten superar-la apropant-se a qui li dóna seguretat: el pare i/o la mare, i és quan surt la frase “Tinc por!! Vull dormir al teu llit!!!”.

En aquesta situació el més important és ajudar la criatura a diferenciar les fantasies de la realitat. Els pares li hem d’aclarir que els motius de la por només són coses que s'imagina, i que la mare o el pare l'ajudaran perquè pugui comprovar que només són fantasies, que en la realitat ni ell és molt dolent ni als pares els passarà res, si ell es queda al seu llit. Caldrà que li expliquem que per ajudar-lo, el pare o la mare l’acompanyaran mentre es queda adormit al seu llit, i que es quedaran al seu costat fins que s'adormi. També podem deixar-li algun objecte especial (joguina, nino,...) que li faci companyia mentre dorm.

 
     
 

Hacer los deberes.

Los razonamientos que arguyen los profesores para justificar la conveniencia de mandar deberes van desde la necesidad de hacer repaso de lo visto en clase durante el día hasta la exigencia de fomentar la responsabilidad y el desarrollo de la autonomía de los niños y niñas. El hábito de estudio, señalan los expertos, no es algo que se haya de aprender exclusivamente en clase, sino que debe partir de la iniciativa personal de los alumnos, que han de ser capaces de organizar su tiempo libre, imponerse las dosis adecuadas de autodisciplina y ser concientes de que el aprendizaje es un proceso global que no termina al abandonar elcentro escolar.

 
 
Como en muchas otras situaciones de conflicto, la solución más apropiada parece estar en el equilibrio entre las dos posturas. Pero, ¿dónde está ese término medio? Una buena práctica sería diversificar las tareas escolares y delimitar el tipo de deberes que se eligen para ser realizados en casa: huir, por ejemplo, de los ejercicios rutinarios, extensos y mecánicos y apostar por un tipo de actividades más prácticas, más entretenidas y más cortas que favorezcan la autonomía de
 
  los alumnos, instándoles por ejemplo a familiarizarse con el uso académico de Internet y las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), de los medios de comunicación o de los libros no curriculares.  
  El rol de los padres  
  Sin duda, es conveniente que los niños se acostumbren a realizar un esfuerzo constante en materia de estudio, tanto dentro como fuera de clase. De igual forma, es bueno para los padres implicarse en las tareas escolares de sus hijos, ya que nos acercan a ellos y nos permiten participar en su desarrollo intelectual. La información que los padres extraemos al ayudar a nuestros hijos con sus estudios nos proporciona la posibilidad de identificar sus virtudes y defectos, habilidades y deficiencias, y actuar en consecuencia.  
  ¿Cómo podemos ayudarles? Como principio general, es importante afrontar positivamente la tarea de ayudar a nuestros hijos con sus deberes. Numerosos estudios señalan que las tareas escolares no sólo incomodan a los alumnos, sino que cada vez con más frecuencia, irritan enormemente a los padres. En ocasiones, una actividad que debiera servir para crear vínculos con nuestros hijos se convierte en un motivo de conflicto. Y en demasiadas ocasiones, estos conflictos desembocan en malos hábitos, como por ejemplo:  
 
  • Dejar a los niños solos ante las dificultades que pueden plantearles hacer los deberes (un 70% de los escolares no recibe ningún tipo de ayuda, según una encuesta del INCE del año 2000);
  • Dejar el peso de la cooperación en manos de las madres (en un 43% de los casos son ellas quienes asumen en exclusiva el papel de ayudar a sus hijos con los deberes);
  • Controlar excesivamente sus tareas y organizar con demasiado rigor los horarios destinados a realizarlas, de modo que los niños no asumen responsabilidades que les corresponden.

    Para superar estos hándicaps es preciso tener en cuenta, por un lado, que la mayoría de nosotros no somos profesionales de la enseñanza y por tanto no tenemos las atribuciones necesarias para suplantar a los profesores; y por otra parte, que muchas veces no tenemos el tiempo suficiente para dedicar a estos menesteres, y en consecuencia resulta complicado afrontar esta tarea con la actitud más positiva, ya que muchos padres no se encuentran en la mejor disposición de sentarse junto a sus hijos ante un ejercicio escolar después de la jornada de trabajo.

    La información que los padres extraemos al ayudar a nuestros hijos con sus estudios nos proporciona la posibilidad de identificar sus virtudes y defectos, habilidades y deficiencias, y actuar en consecuencia.


    Catálogo de buenas prácticas

    La actitud correcta de los padres ante el reto conjunto que representa el trabajo extraescolar de sus hijos consiste, en primera instancia, en observar en qué consisten sus tareas, cómo las afrontan y qué dificultades encuentran. De este modo, no sólo descubriremos qué contenidos trabajan en clase y cuáles son sus principales habilidades y déficits, sino que nos situaremos en condición de compartir con ellos sus experiencias escolares, tanto académicas como meramente personales.

    Los expertos aconsejan a los padres implantar en casa una serie de medidas prácticas para organizar el tiempo destinado a hacer los deberes:

      • Conviene delimitar un lugar y un tiempo determinado para hacer los deberes: un lugar fijo de estudio facilita su concentración, mientras que organizar su tiempo faavorece la dedicación del niño o niña a otras actividades de formación y ocio;
      • Es importante que los niños perciban interés por nuestra parte respecto a sus tareas escolares. Lo ideal es crear un clima de colaboración de un modo no autoritario, ofreciéndonos a ayudar pero insistiendo en reclamar su responsabilidad final sobre el trabajo;
      • En general, es imprescindible inculcarles desde bien pequeños el afán de aprender nuevas cosas en cualquier circunstancia: animándoles a la lectura, invitándoles a desarrollar sus capacidades artísticas, ayudándoles a entender lo que dice la televisión, etc.;
      • En ejercicios complicados, asignaturas que se les atragantan o en épocas de exámenes no está de más dedicarles un poco más de tiempo e intensificar nuestro apoyo, proponiéndoles técnicas de estudio, participando más activamente en su proceso de aprendizaje y animándoles si se muestran nerviosos o inseguros.